22 marzo, 2008

Partiendo del avion

Escribo esto antes de partir del aeropuerto de San Diego, California, solo para demostrarme a mi mismo lo tecnologico que es este mundo.

17 marzo, 2008

Gremialismo y Republica (despues de casi perder este blog)

Desde hace una semana perdí acceso a mi cuenta gmail, por lo que también estaba imposibilitado de entrar a mi blog. Pensé, obviamente sólo como broma, que algún gremialista o colorín había intentado sabotearme. Bromas aparte, hoy recuperé acceso gracias a los buenos oficios de Gmail, en quienes confío mucho más ahora. Pero las polémicas contra el gremialismo continúan...
Hoy pude darme cuenta de que algunas personas se han molestado con algunas cosas que he escrito en internet, dado que consideran que agreden directamente a la UC, institución de la cual soy parte de alguna forma y en la cual quiero hacer clases cuando termine mis estudios en Yale. Me parece importante precisar que mis críticas son contra la hegemonía gremialista en la UC y no contra la UC.

Por lo pronto, el gremialismo actúa como si la UC fuera suya. Parten de la premisa de que Jaime Guzmán y la tradición gremialista son lo mismo que la UC. Yo en cambio creo que Guzmán y el gremialismo traicionan tanto el auténtico espíritu del cristianismo como el compromiso republicano fundacional de la UC. Los intentos reiterados del gremialismo por derribar la accion colectiva, en otras palabras la política, de su lugar protagónico en la sociedad y la universidad, son parte del esfuerzo contemporáneo del neoconservadurismo por erosionar las bases del proyecto republicano. La Iglesia en 1891 se marginó de ese proceso, pero el gremialismo insiste en aliar Iglesia y UC con esa estrategia. No creo que la UC deba ser parte de ello.

El gremialismo le ha hecho daño a la UC durante 40 años. Desde luego, ser antigremialista no significa que uno quiera que los gremialistas desaparezcan (el tipo de cosas que ellos hicieron con la gente de izquierda en los 70), sino que significa identificar analíticamente, denunciar políticamente y combatir intelectualmente los males que el gremialismo ha causado en la UC.

Indudablemente, el gremialismo es hegemónico en la UC: numéricamente son mayoría, y además ellos ponen los términos de la discussion. En efecto, en la UC todos tratan de ser apolíticos o, al menos, apartidarios. En lugar de ello, las estructuras sociales debieran repolitizarse; es decir, abrirse al cuestionamiento y el análisis crítico.

08 marzo, 2008

La dictadura tenía razón

No es muy frecuente que yo concuerde con Pinochet y Jaime Guzmán. Sin embargo, en algo tenía razón la dictadura: en no celebrar el 8 de marzo.
Durante los nefastos años que van entre 1973 a 1990, en Chile no se celebraba el día de la mujer el 8 de marzo. Esta fecha era denunciada como un instrumento del marxismo internacional para promover una imagen de la mujer ajena a nuestra realidad. No lo digo porque me lo hayan contado personas incapaces de perdón y olvido; lo vi yo mismo en una revista Qué Pasa de los años 70', que destacaba el beneplácito con que Stalin promovía esta fecha. En lugar de eso, durante la dictadura de Pinochet se celebraba el Día de la Mujer Chilena, haciéndolo coincidir con la fecha de los cacerolazos organizados por las mujeres de derecha durante la Unidad Popular en el naciente barrio de Las Condes (por supuesto, los cacerolazos organizados durante los 80' contra la dictadura en la misma comuna por mi abuela y sus camaradas nunca recibieron la misma cobertura por parte de la prensa pinochetista).
Ahora bien, ¿porqué digo que Pinochet tenía razón en no conmemorar el 8 de marzo? Sencillamente, porque esa fecha está cargada de contenido político. Inicialmente una iniciativa del extinto Partido Socialista de América, el Día de la Mujer Trabajadora fue dedicado entre otros hechos a recordar el desastre más grande ocurrido en New York hasta el 9/11, el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist donde murieron 148 trabajadoras.
La celebración fue extendida por el mundo gracias a la labor de sindicatos y partidos socialdemócratas. Por supuesto que también contó con el apoyo de la Unión Soviética -cuya labor de liberación de la mujer debiera sin duda ser puesta en duda pese a los discursos oficiales de la época-. Sin duda, el 8 de marzo no es una fecha neutra; es una fecha cargada de contenido político y feminista, en el que las mujeres celebran la liberación de las cargas con que las sociedades tradicionalistas y machistas las postergaran. Es una fecha también para examinar qué pasos quedan por dar en la derrota de la subordinación femenina. Dentro de las naturales discrepancias de todo movimiento inorgánico, es una fecha en que el progresismo mundial celebra y mira hacia el futuro. ¡Feliz día, mujeres del mundo!

06 marzo, 2008

¡Basta de rotear a la gente!

En facebook se ha iniciado una campaña denominada "Basta de rotear a la gente", la cual suscribo y apoyo. Sin embargo, me parece interesante distinguir los distintos motivos por los cuales la gente se ha unido a ella.
De acuerdo a los posteos en el foro del grupo, creo que en éste confluyen dos tipos de personas: aquellos que ven dicha causa como una forma de hacer el bien y ser buenas personas, actitud que me parece muy positiva sin duda; y quienes ven esta causa como una "pará de carros" al clasismo de las clases medias y altas chilenas. Sin duda, me parece muy bueno que esta causa logre unir a gente distinta, creando una coalicion en torno a un buen motivo.

Ahora bien, personalmente me considero en el segundo grupo. Para explicar esta postura debiera partir haciendo una distinción conceptual: una cosa es clasificar prejuiciosamente a la gente y otra distinta es humillar y subordinar a otros. Lo primero es un problema epistémico, es decir, un problema de las capacidades de comprender la realidad de quien clasifica prejuiciosamente. Como tal, se da en muchas áreas de nuestras vidas, y sencillamente nos debe llevar a pensar detenidamente las cosas junto con quien padece este defecto cognitivo. Lo segundo es un conflicto socio-politico, y nos llama a tomar posiciones.

Rotear, tratar despectivamente a quienes pertenecen a clases distintas y supuestamente "inferiores" a la nuestra -ya sea en un sentido economico o cultural-, es una forma de reproducir una estructura social humillante y que mantiene en la subordinacion a los marginados, a los mas debiles.

Por esto no me parece que el grito de rebeldía y amargura del "roto" (flayte se le dice hoy) sea comparable al insulto despectivo del "cuico" (hoy conocidos como pelolais). El primero despierta mi comprension y complicidad, el segundo mi molestia y mi indignación.