27 diciembre, 2007

Expulsión de Senador Zaldívar

La decisión de expulsar a un importante dirigente de un partido político es difícil, tanto en cuanto a tomar y ejecutar la decisión misma como respecto a su explicación a la opinión pública. Sin embargo, la vida política está llena de estos momentos, y es la capacidad de tomar la decisión correcta, en cuanto necesaria, lo que distingue a los líderes políticos.

La organización de los partidos políticos modernos, los cuales estructuran su identidad en torno a principios doctrinarios y propuestas de políticas públicas, esta basada en una regla de oro, cuyo quiebre amenaza la existencia misma de un partido: libertad de discusión, y unidad de acción. En efecto, los organismos internos de los partidos proveen de espacios de reflexión, crítica y discusión de ideas, de principios, pero también de aspectos más concretos como políticas públicas y liderazgos. No cabe duda de que el Partido Demócrata Cristiano dispone de esos elementos, quizás en mayor grado que la mayor parte de los partidos políticos chilenos. No sólo tiene una Junta Nacional que se reúne anualmente, y un Consejo Nacional que funciona con regularidad; también tiene una estructura territorial activa a lo largo del país, y este año organizó un inédito Congreso Ideológico en el cual no sólo involucró a su militancia sino que a figuras, con y sin visibilidad pública, de otros partidos y de la sociedad civil. A todo esto debe sumarse las elecciones internas, en las cuales las propuestas de la actual mesa directiva fueron reiteradamente refrendadas.

En cada uno de esos espacios, las actitudes del Senador Zaldívar que llevaron a su expulsión fueron sistemáticamente rechazadas. No sólo su afán por desmarcarse de la Concertación y condenar su legado, sino también su esfuerzo por sepultar al Gobierno actual y por derribar a la mesa directiva del PDC. Por lo tanto, su conducta debiera haber sido, tras la libertad de discusión de la que gozó, optar respetuosamente por la unidad de acción. No lo hizo. Las consecuencias de sus actos son, pues, de acuerdo a la lógica de un partido político de ideas, programas y liderazgo, que se le sancione con la expulsión, precisamente por su condición de senador: poco importaría que un militante sin responsabilidades partidarias actuara de esa manera. Un dirigente con tales responsabilidades, no.

15 diciembre, 2007

Algo más sobre las leyes orgánico constitucionales

Anteriormente he señalado que la categoría de Ley Orgánica Constitucional, creada por primera vez en nuestra historia constitucional por la Constitución de 1980, debe ser eliminada por cuanto tiene por objeto rigidizar la evolución de las instituciones políticas; objetivo constitucional que, inspirado en el conservadurismo, no es compartido por todos los chilenos y por lo tanto no merece estar incrustado en nuestra Constitución. Téngase presente que la Constitución designa unos trece asuntos que deben ser regulados por Leyes Orgánicas Constitucionales (LOC), la mayor parte de los cuales tienen que ver con la organización y atribuciones de nuestras instituciones políticas.
Quisiera añadir a esta objeción un elemento adicional, el cual ¨por sabido se calla, y por callado se olvida¨. La Constitución, gestada en el secreto por Jaime Guzmán y Pinochet, no nació sola; por el contrario, vino acompañada por numerosas hermanitas menores, las Leyes Orgánico Constitucionales propiamente tales. Niñas muy traviesas, una de ellas nos causó muchos dolores de cabeza cuando el año pasado se intentó modificar la legislación en materia de educación. En efecto, si bien la Constitución ha sido intensamente reeducada para comportarse de manera democrática, aún mantiene la mala costumbre de proteger a sus hermanas menores, las LOC, de una forma que no lo hace con ninguna otra (esto es, requiriendo acuerdos con la Derecha, subsidiada precisamente por otras leyes de esas inmodificables sin el acuerdo con la Derecha, y además pidiéndole al Tribunal Constitucional que revise intensamente cualquier modificación que se le haga).

Ahora bien, este asunto hace que el tema sea bastante parcial. Un argumento para la existencia de leyes con quórums superiores a lo normal (es decir, simple mayoría de los votos de los parlamentarios) es que ellas tienden a la imparcialidad, pues su elaboración exige la formación de supermayorías constituídas por diversos grupos, los cuales o bien serán capaces de transar en torno a acuerdos satisfactorios para todos los grupos, o bien delegarán en futuras generaciones la implementación de amplios principios (argumento que se aplica particularmente a las Constituciones, en el entendido de que los principios ampliamente formulados se especificarán por leyes de quórum simple). Por lo tanto, si bien en teoría se alcanzarían acuerdos óptimamente justos con el requisito de la unanimidad de los participantes, por motivos prácticos (es decir, de eficiencia), se acepta reducir la unanimidad.

Ahora bien, las LOC chilenas no son leyes nacidas de acuerdos y negociaciones entre distintos grupos. Por el contrario, su gestación se caracterizó por mayores condiciones de secreto y exclusión que la preparación de la propia Constitución de 1980 (si es que eso es posible). Ellas fueron preparadas por comisiones nombradas por Pinochet, integradas por abogados de derecha y militares, cuya composición prácticamente se pierde en la memoria histórica. Yo tan solo puedo señalar que Hermógenes Pérez de Arce estuvo en una de ellas. Estas comisiones redactoras realizaron la función que en un país normal realizan los parlamentarios, democráticamente elegidos y sometidos a un intenso escrutinio por parte de la opinión pública.

El resultado de esto es que la Constitución, hoy por hoy, no solamente rigidiza las instituciones políticas; sino que también, petrifica un determinado ordenamiento de esas instituciones, que no es precisamente imparcial sino todo lo contrario: es el orden diseñado por la Dictadura en sus últimos días, incluso en algunos casos después de haber perdido el Plebiscito de 1988.

Los problemas constititucionales en Chile tienen una gran dificultad: no sólo tienden a restringir la democracia, como en general se cree que deben hacer las Constiticiones (error al que dedico mis estudios de postgrado), sino que también tienen un grave problema histórico: el espúreo maridaje entre Pinochet y Jaime Guzmán para hacer de Chile un país menos democrático y centrado en torno a la propiedad y el orden.

06 diciembre, 2007

Caso Bolocco

La prensa ha dado amplia cobertura al intento frustrado de robo cometido por dos menores de edad contra Cecilia Bolocco. Sin duda, detrás de esto hay tendencia general: cuando un "famoso" es víctima de un delito, la opinión pública suele dirigir su atención y lamentar el estado de esta sociedad, en la que "nadie está a salvo", ni siquiera "la gente más conocida".

Sin embargo, un segundo de reflexión debiera dirigir nuestra preocupación en otra dirección. Mal que mal, Cecilia Bolocco es un adulto, que puede cuidar de sí mismo y -como la opinión pública también lo sabe-, dispone de amplios recursos para ello. Más preocupación y compasión debieran despertar esos dos menores de edad, de 14 y 15 años, que pusieron en riesgo su seguridad y su libertad por una cartera. Dudo mucho que lo hayan hecho por el placer de dañar a alguien; ese sentimiento suscita otro tipo de delitos. Más bien, son la cara visible -afortunadamente, cubierta por un respetuoso anonimato- de la desigualdad que nuestra sociedad acepta y a la que se nos educa a ser insensibles. En efecto, esos niños no son delincuentes por decisión propia: lo son porque carecen de oportunidades, porque viven en la pobreza, porque al no haber tenido una familia que los convirtiera en objeto de cariño y cuidado, han debido cuidar de ellos mismos según las reglas de la calle, del más fuerte y el más astuto.

Una sociedad que no cuida de los niños en situación de riesgo, ya sea que estén abandonados, huérfanos o maltratados por sus familias, es una sociedad enferma. Un problema tan complejo requiere de toda la ayuda que el Estado y la sociedad civil, conjuntamente, puedan entregar. Cecilia Bolocco puede vivir perfectamente sin que ninguno de nosotros se preocupe de ella; los niños que intentaron robarle su cartera, en cambio, seguirán por la senda del delito si no nos hacemos cargo de ellos.

05 diciembre, 2007

La Leal Oposición

¿Qué significa ser de oposición? Creo que esta pregunta ha sido oscurecida por el uso de frases vacías y lugares comunes. Una de ellas es la idea de ser una "oposición leal".

¿Qué significa ser una "oposición leal" en un sistema de partidos democrático? ¿Aprobar en el Parlamento las iniciativas del Ejecutivo? No necesariamente, los parlamentarios de oposición han sido elegidos precisamente por defender ideas y políticas públicas diferentes a las de la mayoría gobernante. ¿Dejar tranquilo al gobierno, sin fiscalizar? Por cierto que no. ¿Tratar con respeto al Presidente? Eso cae de cajón, quien no lo haga se enfrentará probablemente a censura social. ¿Respetar las reglas de la democracia, es decir, la libertad de pensamiento, expresión, asociación, de votar y de postularse a elecciones, y la posibilidad de alternancia en el poder? Por cierto, pero no basta para calificar de leal a la oposición por hacer todo eso; por cierto, es más factible que sea el Ejecutivo quien no respete esas libertades y derechos. Y sea quien sea aquel que viole esas reglas básicas, se ha puesto fuera de la legalidad.

¿A qué se debe entonces esta manía por usar una frase tan carente de contenido como la de ser una "oposición leal"? La respuesta es muy simple: a la facilidad con la que se traducen de manera literal conceptos empleados en otros países. Si se prefiere una expresión más breve, a la ignorancia. Todo esto nace de una traducción literal de "Her Majesty's Loyal Opposition", la denominación que en el sistema parlamentario inglés -y otros sistemas políticos surgidos de éste- se le da al principal partido político de oposición. Partido que, no por ser de oposición, es menos leal a Su Majestad.

Olvidemonos entonces de la frase cliché. La oposición no tiene porqué ser particularmente leal al gobierno. La oposición tiene que ser leal a su electorado, y la mayoría no tiene porqué esperar ningún tipo de afinidad en especial por parte de la oposición hacia ella. Es cierto: la oposición no ha de sabotear al gobierno, pero una vez más, me parece insuficiente calificar de leal a una fuerza opositora por el solo hecho de que no sabotee. Quienes no sabotean al gobierno no son "leales": sencillamente, se comportan como es esperable. En cambio, quienes sabotean al gobierno, como la derecha durante la Unidad Popular, son sediciosos: cometen un crimen contra las reglas de la democracia, al no respetar la voluntad de la mayoría constitucionalmente formada, que ha querido gobernarse por ese determinado gobierno.

En cambio, quien sí debe ser leal al Gobierno es todo aquel que es parte de la coalición que lo respalda. Específicamente, quien milita en un partido político, del cual es dirigente y representante. Incluso si es parte de la minoría. Esto porque la regla de oro de la militancia en un partido político -y con mayor énfasis, para quien detenta un cargo de representación política- es la siguiente: libertad de discusión, unidad de acción. Es cierto que hay un cierto margen de libertad de acción, que tiende a ser mayor o menor de acuerdo a las circunstancias. Mientras menos político sea un determinado asunto, mayor libertad de acción tiene el militante y dirigente de un partido político. Pero mientras más esté politizado un asunto, más fuerza tiene este precepto: libertad de discusión al interior del Partido, para permitir la reflexión y deliberación necesarias para actuar políticamente; pero una vez concluída la reflexión y resuelto un curso de acción determinado, unidad de acción. Es precisamente por esto que se habla de disciplina partidaria. No se le pide a nadie que sea amigo de los demás militantes, ni que vayan a misa juntos o sea padrino de los hijos del otro. La esfera privada es y seguirá privada. Pero en la esfera pública, se ha de marchar juntos. Y quien se separe de la fila, pues, fuera de ella queda.