15 julio, 2007

Nacionalizacion del cobre

Sorprende la crítica de ayer del señor Cruzat a la asistencia del presidente ejecutivo de Codelco a actos conmemorativos de la nacionalización del cobre. El derecho de propiedad no es el único valor jurídico político existente, por lo cual una opinión comprensiva sobre tales acontecimientos no puede fundamentarse únicamente en ese derecho; menos aún en una particular concepción de la propiedad (en este caso, una concepción individual y protectora del statu quo).
Al momento de "chilenizar" y posteriormente "nacionalizar" el cobre en nuestro país, el gobierno y el Parlamento de la época se hicieron eco de un sentir mayoritario de la población. Al satisfacer el sentimiento de frustración que experimentaba ésta por la explotación de nuestra riqueza minera por capitales extranjeros que poco retribuían al país, nuestra clase política sencillamente actuó sin ataduras ideológicas en búsqueda del bien común, a la luz de los valores prevalecientes en la época. Eso es algo que jamás va a cambiar, y el día que así ocurriera ciertamente habríamos regresado a una dictadura.
Por otra parte, no puede estimarse que cualquier regulación al derecho de propiedad -incluso una regulación expropiatoria- sea un "acto arbitrario brutal". Una concepción expansiva e hiperdesarrollada del derecho de propiedad paralizaría la posibilidad del pueblo de llevar a cabo cualquier tipo de programa social o política pública. Por lo demás, al desarrollar dichos programas y políticas, inevitablemente deberán articularse el derecho de propiedad con otros valores jurídico-políticos, entre los cuales puede encontrarse la redistribución de la misma propiedad entre un número mayor de personas.
(Carta aparecida en El Mercurio)