11 diciembre, 2015

Argumentos del Partido Comunista en 1969 contra la creación del Tribunal Constitucional

Extractos de la Historia de la Ley Nº 17.284, promulgada el 21 de enero de 1970, que crea el Tribunal Constitucional

Cámara de Diputados, Sesión de 09 de abril de 1969

El señor [Diputado Orlando] MILLAS.— (...) Es indudable que este proyecto es el producto del espejismo de los grandes intereses creados, de lo que es en Chile "el peso de la noche", el espejismo de las fuerzas conservadoras de la sociedad, que creen que con incisos y artículos de la Constitución pueden detener las transformaciones que Chile necesita. Porque éste es un proyecto extraordinariamente inmovilista, es un proyecto redactado con una preocupación que casi pudiera llamarse morbosa, para evitar que se salga del statu quo, que haya un cambio, que se aborden determinados problemas...
Nosotros, comunistas, hemos propuesto que haya una sola Cámara. Hemos tratado en las reformas del Reglamento de esta Corporación, que en la mayoría de los casos pueda no haber primero y segundo informes, sino un sólo informe en la tramitación de la ley.
Nos parece que es mucho que cada ley tenga diez trámites hoy día: primer informe en la Cámara de origen, segundo informe en la Cámara de origen; primer informe en la Cámara revisora, segundo informe en la Cámara revisora; .tercer trámite constitucional, cuarto trámite constitucional, quinto trámite constitucional; a veces, hasta con informe de Comisión en la Cámara revisora, según el Reglamento del Senado, tan sólo incluso en esos trámites que ya versan sobre un proyecto suficientemente conocido. Y, después, viene el veto del Presidente de la República, otro trámite: la consideración por parte del Presidente de la República del proyecto; en seguida, una nueva consideración en la Cámara de origen y, por último, en la Cámara revisora, de las observaciones del Presidente. Esto significa actuar en una forma que no corresponde a las necesidades de nuestra época. Esto impide el cumplimiento del deber que a los parlamentarios nos ha señalado la representación popular...
Pero, ahora, ¿qué propone el proyecto del Ejecutivo? Como si en Chile no hubiera suficientes trabas burocráticas y formalismos inútiles, se impide que se manifieste directa, clara, responsablemente, la voluntad de los parlamentarios y la voluntad, en general, de los órganos colegisladores. En efecto, este proyecto propone que, en vez de llegarse a una sola Cámara o reducir la tramitación de las leyes, haya un engorro más. Ahora se crea, como un nuevo Poder del Estado, en los hechos, un "tribunal constitucional". Este organismo va a tener la posibilidad de demorar, como una instancia más, cualquiera de los trámites de la ley. Diez días después de aprobado un proyecto en la Cámara de origen, queda sujeto a que se le puedan formular reparos de inconstitucionalidad, de forma o de fondo, por la manera cómo se tramitó o se aprobó en la Cámara de origen o en relación a su contenido, en cuyo caso el tribunal tiene quince días para pronunciarse, plazo que se prorroga por quince días más; o sea, son cuarenta días. Esto mismo puede ocurrir en cualquiera de los trámites. Puede retirarse, porque respecto de un proyecto de ley que se quiere demorar, se puede ir planteando uno u otro aspecto de él. Lo mismo ocurre cuando el Presidente de la República lo tiene para su promulgación... ¿qué hay sobre esto? Que el proyecto objetado por nosotros respecto de este nuevo engorro, sólo servirá en la práctica para que los intereses creados dispongan de una nueva instancia para oponerse a algo que pueda afectar sus privilegios...
Nosotros, comunistas, no nos limitamos a criticar todo esto. Nosotros planteamos soluciones. Nosotros decimos, por ejemplo, en esta materia de posibilidad de conflicto entre el Ejecutivo y el Parlamento ¿por qué no se recurre a un procedimiento moderno, expedito, y, al mismo tiempo, de consulta directa al pueblo? ¿Por qué, concretamente, no se establece que al producirse un diferendo entre el Presidente y el Parlamento sobre materia de reforma constitucional entre a funcionar, como atribución del Presidente el poder llamar a la elección de una Asamblea Constituyente que resuelva derechamente la elaboración de las nuevas normas constitucionales? Este sería un procedimiento serio... el proyecto actual es la base jurídica del entendimiento con la Derecha chilena; es el proyecto de reforma constitucional de las fuerzas conservadoras de la sociedad, de los que temen los cambios, de los que quieren más engorro en la tramitación de las leyes, de los que estiman que lo que debe evitarse a toda costa es la dictación de cualquier ley como aquella que pueda, de alguna manera —según lo establece la redacción misma de este proyecto—, conceder algún beneficio en los sueldos, en las gratificaciones y en las demás remuneraciones; o que pueda otorgar la solución de un problema previsional a algún trabajador de este país.
Esto en el presente proyecto: una. iniciativa para mantener y prolongar el pasado. Creemos que esto no tiene eco en un país que está reclamando que se aborde, efectivamente, la realización de aquellos cambios, la solución de aquellos problemas que son fundamentales, en estos instantes, para la inmensa mayoría de los chilenos.

Cámara de Diputados, Sesión de 16 de abril, 1969

El señor [diputado Luis Enrique] TEJEDA.— (...) ahora, vamos a quedar amarrados, enmarcados dentro de las disposiciones constitucionales. Y esto lo va a resolver el Tribunal Constitucional sin beneficio para, nadie, sino únicamente para los tratadistas de Derecho Procesal o de Derecho Público, para que digan más adelante: Señor, esta ley está redactada muy bien; todas las ideas que contiene están de acuerdo con la idea fundamental. Con eso el país no gana nada; los trabajadores no ganan nada; y nosotros los parlamentarios nos privamos de una facultad.

Cámara de Diputados, Sesión de 29 de octubre de 1969

El señor [diputado Orlando] MILLAS.—Señor Presidente, una tendencia que se ha manifestado constantemente en el Derecho Constitucional después de la segunda guerra mundial es la del establecimiento de tribunales de garantías constitucionales, que ya habían surgido en algunas Cartas Fundamentales. Los comunistas hemos planteado, insistentemente, la necesidad de un tal tipo de tribunal, que garantice los derechos, las libertades, las garantías concedidas por la Constitución a los ciudadanos.
Aquí, en cambio, nos encontramos con un Tribunal absolutamente opuesto a esa tendencia de Derecho Constitucional. Aquí se trata de establecer, por sobre la representación popular, por sobre los organismos a los cuales se les ha delegado por el pueblo la facultad de legislar, por sobre, en este caso, la Cámara de Diputados, un Tribunal de una formación eminentemente administrativa en los hechos, el cual estará en condiciones de coartar el desempeño del Parlamento y de coartar la legislación que tienda a realizar cambios y a solucionar problemas. Sabernos que en la Constitución actual, el establecimiento del recurso de inaplicabilidad nunca ha permitido defender un derecho y una libertad del pueblo, y, en cambio, ha dado lugar para que se declaren inaplicables por la Corte Suprema, de acuerdo con el criterio de los Magistrados, por ejemplo, leyes absolutamente constitucionales, como son las que postergan el lanzamiento de familias que sean víctimas de determinados abusos por los arrendadores. Los contratos-leyes han sido declarados al margen de la Constitución y del sistema jurídico chileno. No obstante, han sido amparados, a través de recursos de inaplicabilidad por la Corte Suprema. Hubo una legislación absolutamente inconstitucional, como fue la Ley de Defensa de la Democracia. Sin embargo, la Corte Suprema la consideró aplicable. Pues bien, existe un criterio muy claro y muy definido en los Magistrados: el criterio que se manifiesta en los "supremazos" en contra de aquellas sentencias que benefician a los trabajadores en los juicios del trabajo. Es ese mismo criterio, que es un criterio jurídico conformado de clase, el que ahora se pretende pueda limitar el ejercicio de los derechos del Parlamento.
Y hay una cosa muy interesante y muy reveladora del criterio de clase con que se han estado ideando estas disposiciones. Se decía hasta hace poco por parlamentarios y representantes de la Democracia Cristiana que, en verdad, más directa, más genuina, más inmediatamente se manifestaba la voluntad popular en la generación de la Cámara de Diputados, debido al sistema anacrónico que aún permanece en la Constitución, que en la del Senado, que es, por parcialidades, que hace que algunos Senadores tengan un mandato demasiado antiguo. Pues bien, ahora, como se trata de adscribir posiciones a las del Partido Nacional, como se trata de seguir las aguas de las proposiciones de reforma constitucional que fueron ideas fundamentales de don Jorge Alessandri, el Partido Demócrata Cristiano vota disciplinadamente, porque en la conformación de este Tribunal Constitucional no tenga nada que ver la Cámara de Diputados, no tenga representantes ni siquiera posibilidades de opinar en relación con la generación del Tribunal. El será integrado, según esta proposición, por cinco Ministros, dos designados por la Corte Suprema y tres, por el Presidente de la República, los cuales podrán desempeñar esos cargos simultáneamente con los de Ministros o Fiscales de la Corte Suprema. Serán personas que, por lo demás, según los requisitos que se les exige, tendrán en lo posible —todo ha sido estudiado así— el criterio que se sabe ha predominado en el más alto Tribunal de Justicia del país.... lo que queremos es constituir un Gobierno que no necesite hacer uso de estas trampas, un Gobierno verdaderamente democrático, un Gobierno de verdadera participación popular en relación a las medidas que va a adoptar, un Gobierno que no va a requerir de Tribunales Constitucionales de esta especie para impedir que se hagan reformas, porque precisamente va a promover reformas. Por eso, con absoluta seguridad de representar una voluntad nueva, que se está cohesionando a través del entendimiento de los partidos de la Izquierda, con plena conciencia, nos oponemos a estos intentos absurdos y trasnochados, que, como lo he dicho denantes, tienden, con incisos, con artículos de la Constitución a detener el progreso en nuestro país. Votaremos que no.

Sesión del Congreso Pleno de Ratificación de Reforma Constitucional, 29 de diciembre de 1969

El señor [senador Volodia] TEITELBOIM.—El artículo 78 a) propone la creación de un Tribunal Constitucional —así llamado— que deberá resolver las cuestiones sobre constitucionalidad que se susciten durante la tramitación de los proyectos de ley, de los decretos con fuerza de ley y acerca de la convocatoria a plebiscito. He aquí un organismo al cual el Ejecutivo ha pretendido revestir con toda la dignidad de un cuerpo insospechable, de imparcialidad total, de neutralidad perfecta para dirimir conflictos entre el Ejecutivo y el Parlamento nacional. Para eso propone un árbitro sin compromisos: este tribunal compuesto por cinco Ministros que durarán cuatro años en sus funciones. Tres de ellos serán designados por el Presidente de la República, de acuerdo con el Senado, que repetirá la misma votación de hoy día; o sea, entre demócrata cristianos y nacionales aprobarán la proposición presidencial, a gusto de la Derecha. Los otros dos Ministros serán designados por la Corte Suprema, también nombrados por el Primer Mandatario.
Por lo tanto, se trata de la fabricación de un nuevo mito, porque no puede tener imparcialidad ninguna un tribunal propuesto por el Jefe del Estado y por la misma mayoría que aquí está imponiendo reformas constitucionales rechazadas por la clase obrera y por los sectores populares. Se trata de la consagración de una mentira, de la coronación de una farsa, en lo cual esta reunión ha sido realmente pródiga. Porque aquí se han presentado partidos hablando contra los partidos. Y se han presentado políticos de toda la vida, que han sido candidatos a la Presidencia de la República de la Derecha, que han contribuido al triunfo del señor Frei y que se preparan para apoyar al señor Alessandri, como hombre ubicados más allá del bien y del mal, como personalidades integérrimas que desdeñan el bullicio de las consignas y que sólo se movilizan por el sacrosanto interés de la democracia y de la patria.
Esta Sala ya ha escuchado en demasía juramentos en falso y palabras que no traducen la realidad. Los comunistas rechazamos por entero la fabricación de un organismo represivo que será una verdadera tumba para los derechos del pueblo, como es el Tribunal Constitucional...
Basta mirar la composición de este Congreso Pleno, donde campea una holgada mayoría del Partido Nacional y del Demócrata Cristiano, para asegurar el triunfo de la voluntad presidencial, para mayor gloria y beneficio de la Derecha. ¿Por qué la Derecha vota a favor? Porque le conviene. Se trata de un Parlamento de clase, con todas sus lacras, donde una mayoría reaccionaria sacrifica sistemáticamente a los trabajadores y al pueblo, coludidos sus enemigos en un abrazo de intereses...
Por eso, el Partido Comunista se pronuncia en contra de la autoridad definitoria y universal entregada a un solo hombre que tiende a autoinstituirse en inviolable, a pesar de que comete diarios errores. La crisis política es una crisis del sistema, es una crisis del capitalismo, de la falta de soluciones de fondo; pero también de las irresponsabilidades consagradas de un monarca elegido por un sexenio.
Por tales razones, somos adversos a un monarca sin corona, sea del Partido Nacional o del Demócrata Cristiano. Estamos también contra los monarcas de izquierda. Lo que queremos es que realmente haya democracia. O sea, que el Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo tenga posibilidad de manifestarse, como lo ha planteado el programa dado a conocer en los últimos días por los partidos populares.
Los Comunistas votaremos rechazando esta proposición, por estimar que así defendemos los derechos reales del pueblo, de los trabajadores, del país y de la verdadera democracia chilena, y a hacer la auténtica revolución tan esperada.

No hay comentarios.: