11 mayo, 2014

La retórica de la reacción, hoy

Albert Hirschman escribió, en su merecidamente famoso libro "The Rhetoric of Reaction", que quienes se oponen a alguna propuesta pero no quieren reconocerlo debido a la popularidad de la misma, acuden comúnmente a tres patrones argumentativos para rechazarla de manera indirecta. 

Hirschman bautizó a estos patrones argumentativos como las tesis de la perversidad, (de acuerdo a la cual, un intento deliberado de mejorar algunas características del orden político, social o económico sólo logrará empeorar las condiciones que se desea remediar), de la inutilidad (según la cual un intento de transformación social será inútil, no logrará alcanzar su objetivo) y la tesis del riesgo (según la cual, un determinado cambio o reforma pone en peligro algún valioso resultado anterior).

Pareciera ser que en Chile hay que agregar más patrones argumentativos. La retórica de la reacción entre nosotros florece como la mala hierba. Uno de ellos fue empleado, por enésima vez, ni más ni menos que por el Presidente de La Polar (!), César Barros. Su patrón argumentativo fue la amenaza indirecta. Según Barros,"El lenguaje que se está usando tiene olor a UP… no hay que lamentarse si después salen reformulaciones de Patria y Libertad". Esta amenaza indirecta cobra su sentido cuando uno se entera de que Barros fue, efectivamente, integrante de Patria y Libertad. Quizás la amenaza no es tan indirecta…

Otra amenaza indirecta viene del nuevo Presidente de la UDI, Ernesto Silva. Tras asumir su cargo, Silva no sólo expresó su orgullo con "muchos aspectos del gobierno militar" (difícil que no sienta agradecimiento; su padre prosperó económicamente gracias a la privatización de la Línea Aérea del Cobre, LADECO, y a la creación de una universidad muy lucrativa, la Universidad del Desarrollo). Silva también afirmó que "no quiero que nunca más haya un quiebre institucional". ¿Y cómo pretende contribuir a que no haya más golpes de estado en Chile? Simple, "vamos a hacer lo que estamos haciendo en este gobierno, que es ser oposición para decir qué cosas creemos que dañan al país". O sea, bloqueando la reforma tributaria, la reforma educacional, y la reforma electoral, Silva evitará un nuevo golpe de estado. Lo que implica que si Silva fracasa y hay reforma tributaria, reforma electoral, y reforma tributaria… habrá golpe de Estado.

En definitiva, en Chile el discurso reaccionario tiene hoy una forma especial de expresarse: la amenaza indirecta de que volverá el terrorismo de ultraderecha (Barros) y la intervención militar en política (Silva).

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