03 julio, 2011

Educación y Constitución

Los parlamentarios Andrés Chadwick y Marcela Cubillos afirman en El Mercurio de hoy que la demanda por cambios constitucionales planteada por algunos sectores estudiantiles "nada dice relación con la calidad de la educación". Se equivocan.
La demanda estudiantil del presente tiene mucho que ver con la estructura constitucional vigente en nuestro país desde 1980. El movimiento social articulado por los estudiantes está solicitando una reconfiguración de las relaciones entre Estado y sociedad civil y una reformulación de ciertos derechos ciudadanos, todo lo cual a su vez requiere ser procesado por un proceso legislativo lleno de obstáculos para la expresión de la voluntad ciudadana. El rol subsidiario del Estado, la inexistencia de derechos sociales, los quórums supermayoritarios exigidos para la aprobación de leyes orgánicas constitucionales como la de Educación, la distancia entre sociedad civil y clase política generado por el sistema binominal, son todos innovaciones de la Constitución de 1980 de las cuales la ciudadanía desea deshacerse.
Que estudiantes secundarios y universitarios tengan la claridad conceptual de la cual un par de antiguos profesores de derecho constitucional carecen, pareciera robustecer la necesidad de mejorar la educación.

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