04 marzo, 2010

La otra cara de Chile

Isabel Aninat escribe para recordarnos de la otra cara de Chile; aquella imagen del chileno austero, esforzado y humilde, que intenta salir con sus propios medios de las dificultades. Muchos otros intentan poner de relieve otra cara más, esta vez alegre y solidaria, que se realiza y regocija en la ayuda al más débil. También estos se presentan a sí mismos como los portadores del auténtico ser chileno. Y cabe preguntarse, ¿qué otra cara, que otra imagen tratan tan esforzadamente de derrotar con tanta vehemencia?
Otros han decidido no dar vuelta el rostro, sino mirar a ese otro Chile a la cara y juzgarlo. Saqueadores, malos chilenos. La palabra "flayte", con toda la carga social e incluso racial que tiene, aflora repetidamente. Como es sabido, la imaginación engendra monstruos. Éstos juegan un papel fundamental en nuestra autoimagen: tales monstruos nos confirman en nuestra forma de vivir. Tanto la estrategia discursiva de "la cara alegre" como la estigmatización del otro cumplen en última instancia la misma función: nos permiten confirmar y reforzar nuestra autoimagen de seres bondadosos, respetuosos de la moral y el derecho, y permitirnos seguir con nuestro día a día sin perturbarlo con preguntas inoportunas e impertinentes.
Sin embargo, y desde otra perspectiva, quizás la metáfora adecuada aquí no sea otra sino la de esconder la cabeza en la arena. Desde esa perspectiva, la responsabilidad ética pasa a ser preguntarse seriamente ¿porqué hubo saqueos? El concepto de anomia, como disolución excepcional de las fronteras de la moralidad y la legalidad en momentos de crisis, parece ser pertinente. Pero también pareciera haber características más contingentes, propiamente chilenas, que se expresaron en la agresividad social que afloró en medio de la anomia. ¿Tiene el nivel de desigualdad de nuestra sociedad algo que ver con esto? ¿Es esto fruto de los valores individualistas y consumistas que gobiernan nuestra sociedad? ¿Es una nueva expresión del Chile "aspiracional" al que muchos imputan el resultado de las recientes elecciones presidenciales? Todas estas son preguntas que, de adoptar una estrategia discursiva edulcorante -el verdadero chileno es esforzado, humilde y respetuoso- o una estigmatizante -el saqueador es un mal chileno, del cual nada bueno puede venir, por lo que no vale la pena considerar o reflexionar seriamente sobre su comportamiento-, quedarán sin formular y desde luego sin ningún tipo de respuesta, en un sentido u otro.