23 septiembre, 2009

Navarro y los Tres Tercios

Alejandro Navarro, tras haber declinado su candidatura presidencial por motivos todavía no completamente claros para la ciudadanía, declaró a El Mercurio que "El 14 de diciembre se va a establecer una nueva fuerza progresista que va a reponer los tres tercios". La poca claridad política que ha animado a la mayoría de los descolgados de la Concertación se transluce nítidamente en estas palabras.
En efecto, si bien unos pocos se han sumado a la candidatura de derecha, la mayor parte de los otrora díscolos han intentado revivir el esquema político de los tres tercios. Ya sea desde el centro o desde la izquierda, esta ha sido la meta de Zaldívar y Mulet, Enríquez Ominami y Ominami, y Navarro. Pareciera ser que detrás de este comportamiento hay más rencores y resentimientos personales que reflexiones acabadas sobre la realidad política reciente. Todos ellos comparten un discurso victimizado, donde el motivo reiterado es la falta de espacios para el desarrollo de sus liderazgos (como si en política cada uno tuviera una especie de derecho adquirido a ser líder).
Lo peligroso es que en su delirio amenazan con llevarse por la borda una de las grandes conquistas políticas del Chile reciente. La cultura política chilena se caracteriza por la resilencia de sus sub-culturas, expresadas en los ya mencionados tres tercios; no importa cuanto se esfuerze uno, es imposible hacer desaparecer a cualquiera de los otros tercios, aun cuando tenga pésimos resultados electorales (la derecha en 1965) o sea víctima de una persecución represiva (la izquierda en los 70'). Un determinado tercio puede cambiar de manos (por ejemplo, del radicalismo a la DC), pero no va a dejar de ser ese tercio para pasar a sumarse a otro.
En ese contexto, la incapacidad o la falta de voluntad de crear mayorías que incluyan a dos tercios no tan sólo ponen en riesgo la gobernabildad sino, aún más básicamente, la capacidad misma de llevar a cabo los cambios sociales que Chile necesita. Después del fin de la era radical, la inexistencia de tales mayorías permitió que llegaran a la Presidencia dos "independientes" (Ibañez y Alessandri) y que los dos gobiernos progresistas (Frei y Allende) fracasaran finalmente en su objetivo de conciliar progreso social y democracia. Sólo la creación de dicha mayoría social y política que es la Concertación permitió restablecer pacíficamente la democracia y avanzar -a veces modestamente, a veces con una claridad sorprendente- en el establecimiento de mayores niveles de justicia social y de libertades públicas. Eso es la Concertación. Serán los descolgados de ella quienes tengan que rendir cuentas con la Historia.

4 comentarios:

simone weil dijo...

"sea víctima de una persecución represiva (la derecha en los 70')"

no será la izquierda? :S

fernando dijo...

el segundo error que me pillas!

simone weil dijo...

deberías contratarme como tu secretary. Oye, pucha, aún no pillo el libro que me pediste. Lo mandaré la próxima semana sin falta. Lo prometo.

simone weil dijo...

o asistente personal, jaja.