21 diciembre, 2008

Supermayorías en EEUU y Chile

He escrito en varias oportunidades en este blog criticando la existencia de las Leyes Orgánicas Constitucionales en la Constitución Chilena. Quiero esbozar una breve comparación entre el uso de supermayorías en el sistema constitucional chileno y su homólogo norteamericano.
  • La Constitución de EEUU, en su artículo I, Sección 7, requiere una supermayoría de 2/3 de las dos Cámaras para revocar el veto que el Presidente haya presentado contra una ley. Inspirado en este esquema, el Reglamento del Senado, en su Regla No. 22, requiere una supermayoría del 60 % de los senadores para aprobar la clausura del debate y poner fin a un filibuster, esto es, a la tactica dilatoria de la minoría de turno a través de la continuación del debate previo a la votación de una ley (el lector quizás recuerde que esta misma estrategia existía en Chile durante la así llamada República Parlamentaria, poniéndosele fin con la Constitución de 1925).
  • La Constitución Chilena, en tanto, establece en su Artículo 66 (antiguo Artículo 63) la existencia de leyes cuya aprobación, modificación o derogación requieren de la concurrencia de 4/7 de los senadores y diputados en ejercicio, denominando a esta categoría como Leyes Orgánicas Constitucionales.
La relación entre mayorías y minorías es un arduo problema en la práctica constitucional, cuya comprensión se ve oscurecida por la frecuencia con que las palabras y eslóganes toman vida propia. Por ejemplo, sorprende que algunos defiendan en Chile las normas antidemocráticas y antimayoritarias legadas por la Dictadura afirmando que ellas tienen por objeto defender a las minorías, como si estuviéramos hablando de defender a grupos e individuos carentes de poder por razón de género, orientación sexual, etnicidad, condición socio-económica, edad, entre otros. Por lo general esas normas antidemocráticas tienen por resultado la defensa del derecho de propiedad de los grupos empresariales y la libertad de enseñanza de grupos confesionales ultraconservadores.

Volviendo a las diferencias entre EEUU y Chile en cuanto a supermayorías, cabe destacar que ellas cumplen distintas funciones:
  • En EEUU, se debe reunir una supermayoría para silenciar a la minoría, como un paso previo a la toma de alguna decisión (ya sea respecto a aprobar nombramientos o bien legislar)
  • En Chile, se debe reunir una supermayoría para legislar
Es decir, mientras en EEUU basta que la supermayoría esté de acuerdo en la decisión de legislar, pudiendo posteriormente una simple mayoría (de menor tamaño que la supermayoría) aprobar la legislación, en Chile se requiere una supermayoría que esté substancialmente de acuerdo en qué es lo que se aprobará.

La mayor intensidad substancial requerida en la constitución chilena va en la línea de lo que los defensores del sistema reconocen. Esto es, que las mayorías requieren "entenderse con sus opositores en el Congreso, de lo contrario amplias zonas de gobierno quedarán inactivas o bloqueadas” debido a que “el constituyente forzó un escenario institucional de consenso”. Nunca había sido mejor empleada la palabra forzar, por cierto. Pura democracia protegida.

La Constitución de 1980 es fruto del miedo al desacuerdo y a la diversidad. Para funcionar, esta Constitución presupone y exige que todos estemos de acuerdo. La pregunta es si queremos seguir gobernados por la lógica del miedo
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