07 abril, 2008

Contra el Tribunal Constitucional

Creo que intentaré recoger algunos de los comentarios fragmentarios que he escrito en blogs y en facebook sobre porqué debemos cuestionar la existencia misma de un Tribunal Constitucional en nuestro país. Un blog es el espacio adecuado para intentar avanzar paso a paso en la elaboración de un argumento.El Tribunal Constitucional no es una instancia externa al sistema polítco, una tercero neutral que resuelve desacuerdos sobre la base de argumentos imparciales. Institucionalmente, el Tribunal esta tan interesado como cualquier otra institución en aumentar su propio poder. La sentencia que dio origen a la revisión judicial de la constitucionalidad de las leyes, Marbury v. Madison, hizo precisamente eso: aumentar el propio poder de la Corte Suprema norteamericana. Por otro lado, sus integrantes tampoco son imparciales: el TC está compuesto por ciudadanos comunes y corrientes, cuya única diferencia con cualquier otro ciudadano es que poseen un título universitario en el cual se escudan para invocar un conocimiento privilegiado de la verdad.

Otra diferencia de estos individuos es que son operadores del poder, personas conectadas con las redes de poder establecido. ¿O acaso alguien cree que de la nada los individuos son llamados por su destacado trabajo? Es posible, aunque difícil, llegar al Parlamento sin tener previamente vinculos con el poder. Es imposible, por su propia configuracion y su mecanismo de integración, llegar al TC sin esas redes sociales.

Ahora bien, el problema de los tribunales constitucionales no tiene que ver con el sentido en el que resuelven; no es que "no me guste a mi como juzgan". El problema es que los ministros del TC no hacen NADA que no haga un parlamentario. Sus funciones principales implican reemplazar decisiones políticas del Parlamento o del Ejecutivo. Podemos ver como compatible con la democracia un tribunal cuya funcion sea garante del proceso politico, como lo que hizo el TC en 1984 cuando declaró que el plebiscito de 1988 debía funcionar con registros electorales. Pero este sería un tribunal garante del proceso político, no reemplazo de él.

Por otro lado, a diferencia de otras personas, no creo que el TC sea antidemocratico desde antes de ayer: lo creo desde hace 3 años. Y no soy el unico que piensa eso en el mundo constitucional: la literatura constitucional, politologa y filosofica critica de la revision judicial de constitucionalidad de las leyes es amplia. Es mas, es la que se ha fortalecido mas en los ultimos anios. El hecho de que los autores críticos sean de distintos paises tambien atestigua el hecho de que la critica es amplia.

Aceptar como algo dado la existencia de instituciones es esquivar el rol de los academicos de cuestionar la justificacion de instituciones a la luz de principios como la democracia.

Como complemento a la literatura constitucional, es importante ademas escuchar la opinion de los ciudadanos comunes y corrientes que se sienten vulnerados en su autodeterminacion politica. La ultima sentencia sencillamente hizo que el tema pasara a la primera plana noticiosa, por asi decirlo. Menciono esto porque el problema de las Escuelas de Derecho en Chile es que los profesores suelen ser petulantes, pomposos y tienen mucho que decir sobre democracia y poco que escuchar a sus protagonistas, los ciudadanos. En cambio, en todo el mundo, salvo en Chile, los estudios de derecho constitucional y movimientos sociales florecen como los lirios en primavera. Nunca esta demas escuchar al pueblo, como dijera el "Puma".

Por otro lado, en casos como el de la pildora, hablar de conformidad de la norma con la Constitucion es disfrazar el lenguaje de la politica con el lenguaje juridico, algo que los abogados suelen hacer historicamente para recubrir de legalidad tecnica opiniones que carecen de legitimidad democratica. Sin embargo, las decisiones de politica publica no corresponden a un grupo de personas cuyos estudios los dotan de un acceso privilegiado a la verdad, sino a los ciudadanos en cuanto cuerpo electoral y sus representantes reunidos en solemne asamblea, el Congreso. Por ello creo que es el Parlamento el lugar donde discutir la PDD. Es precisamente lo que he sostenido desde hace mas de un año en este asunto.

Por otro lado es precisamente la asuncion de una distincion nitida entre politica y derecho lo que quiero cuestionar. Es mas, en este caso creo que es el derecho el que trata de usurpar espacios a la politica. Y por ultimo, diria que normalmente se asumen como "dados" los derechos, siendo que es precisamente el contenido de los derechos lo que esta en discusion, constantemente, en una democracia. Tratar de determinar ese contenido es una labor de la ciudadania y sus representantes, no de hechiceros juridicos.

5 comentarios:

unoponiente dijo...

Estimado contradictor,
Te vuelves a equivocar medio a medio. El TC simplemente asegura la coherencia del sistema institucional, jurídico y político. No reemplaza a la voluntad soberana de la nación; sólo se asegura que los cambios se hagan por las vías correspondientes y no, como en este caso, por decretos decididos entre cuatro paredes y de espaldas al parlamento. Si la sociedad chilena quiere dejar de proteger la vida del que está por nacer, el camino es reformar la constitución; no la decisión unilateral de una ministra que carece de legitimidad para tomar decisiones de ese calado.
Saludos

fernando munoz leon dijo...

Incurres en un grave error conocido en logica como "petitio principi" y que en filosofia politica contemporanea ha sido denunciado hasta el cansancio: el error de partir dando por probado aquello que debes probar.

Porque? Porque partes de la base de que estamos discutiendo sobre un mecanismo a traves del cual "la sociedad chilena quiere dejar de proteger la vida del que está por nacer". Eso no es asi.

El problema mas relevante en filosofia politica y teoria constitucional contemporanea es el desacuerdo. Si te interesa el tema recomiendo leer "Law and Disagreement", de Jeremy Waldron, un buen libro que te introducira en la discusion contemporanea y te permitira darte cuenta del error filosofico en que incurres.

Por lo pronto, al decidir el Tribunal Constitucional en la manera en que lo ha hecho -es decir, siguiendo tu suposicion de que la pildora es abortiva, que es precisamente objeto de desacuerdo en nuestra sociedad-, el Tribunal ha reemplazado en su juicio a los organos llamados a ejercer la discrecion politica, es decir los organos politicos.

unoponiente dijo...

Discrepo una vez más: lo que ha hecho el TC es interpretar, de acuerdo a sus atribuciones, los alcances del art. 19 de la CPR. Los órganos políticos son libres de modificar la constitución, pero no de ir más alla de ella sin haberla modificado. De cualquier modo, tu argumentación hubiera sido perfecta en el III Reich.
Saludos

Austral dijo...

De acuerdo. El Tribunal Constitucional, aun reformado, no hace sino interpretar y salvaguardar el espíritu de la Constitución vigente.
Saludos.

Gus dijo...

Interesante la discusión. Personalmente soy partidario de la existencia de un Tribunal Constitucional, como ente fiscalizador de las decisiones políticas que toman el resto de los poderes del Estado. Tal vez su existencia no sería necesaria si nuestros Poderes actuaran de buena fe y con probidad, y no buscándo retruecanos para salirse con la suya... tónica de los últimos gobiernos de la Concertación.

Sin embargo, estoy desconcertado por su decisión sobre el Levonorgestrel y los Dispositivos Intrauterinos. La comunidad médica mundial reconoce a los DIU como microabortivos, y el TC los deja pasar. En cambio prohibe el LNG, aun considerando que según la evidencia actual, no tendría un efecto abortivo. Más aún, solo prohibe el medicamento del sistema público, lo que me parece bastante cuestionable. ¿Por que no se retiró del mercado también? ¿Cuando se vende en una farmacia privada, deja de tener un "posible" efecto abortivo?
Curioso.

Gustavo Pössel Spano