23 febrero, 2008

Práctica Judicial e Injusticia

Una vez mas encontramos quejas en El Mercurio por las injusticias de la práctica para ser abogado en la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ). En esta ocasión, el señor Antonio López agrega a la ya consabida crítica -que es injusta porque no remunera al alumno en práctica- problemas de objeción de conciencia -se exigie tramitar divorcios, lo cual atentaría contra la libertad de conciencia de algunos-.
Duele leer, sobre todo de parte de alguien que se identifica como "profundamente católico", que en su opinión la injusticia de la práctica judicial radica en que se ha de trabajar en ella "durante seis meses completamente gratis". Uno esperaría de personas que ya han recibido su formación jurídica -y en este caso, también formación religiosa-, que en lugar de quejarse de ello criticaran las carencias materiales en medio de las cuales la CAJ realiza sus labores. La escasez de abogados, equipamiento computacional, espacio físico, constituyen una verguenza para nuestra sociedad, que se niega a destinar los recursos necesarios para entregar asistencia jurídica de calidad a los postergados y desvalidos.

Por otro lado, la rotunda objeción del señor López inspira a primera vista respeto y admiración. Sin embargo, no se puede estar de acuerdo con la substancia de su carta: pues al afirmar que el divorcio "atenta contra una de las propiedades esenciales del matrimonio y destruye a la familia", esta asumiendo implicitamente que su labor como postulante en la CAJ habría destruido sólidos matrimonios que de otra manera habrían permanecido unidos. La ceguera ideológica le impide ver que en realidad, la CAJ hace un esfuerzo de justicia redistributiva: el divorcio es una solución jurídica que nuestra sociedad provee para aquellos quienes lo consideran necesario, y la asistencia jurídica gratuita lo pone a disposición de quienes carecen de recursos para pagar un abogado.

Me pregunto si es esto lo que los decanos de derecho buscan: abogados preocupados de su salario e insensibles a las necesidades concretas de sus clientes.

1 comentario:

Joaquín dijo...

Profesor, creo que el sr. Lopez se refiere, cuando dice: "la practica de divorcios puede afectar las creencias ideoogicas de algunos",
a que los estudiantes que esten ejerciendo su practica se ven olbigados a tramitar ese tipo de asuntos, que quizas vaya encontra de sus principios. Según tengo entendido un abogado que ya este agresado y puede decidir no tomar un caso. En el caso de que en la practica se imponga un tipo de tramite violenta este derecho ya mencionado. (de rechazar un caso).

Quisiera recalcar que yo comparto su visión del divorcio, cómo algo moral que puede remediar inmoralidades. Pero queria comentarle que mi interpretacion a la cita del sr Lopez.

Tambien agregar que hablo desde la ignorancia de un alumno de primer año por lo tanto si hay informacion erronea, hagamelo saber porfavor.

PD: soy su alumno de la Uach que siempre pregunta, por si aún no se daba cuenta. Saludos.