26 febrero, 2008

Práctica Judicial e Injusticia 2

En respuesta a mi defensa de la práctica en la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ), Álvaro Ferrer escribe sobre "la gravedad de disolver un vínculo jurídicamente válido", y critica que el divorcio implique "realizar actos que, a sabiendas, faltan a la verdad". Honestamente, de la compleja redacción del señor Ferrer es difícil deducir si se refiere al divorcio que la actual legislación dispone a las partes de un matrimonio o está hablando del antiguo juicio de nulidad.

Asumiendo que estamos hablando de lo mismo, debiera sencillamente recordarle que el divorcio es una solución necesaria y justa para los conflictos matrimoniales. Así lo creo yo, así lo creyeron los legisladores en su momento y así lo cree la mayoría de los chilenos y la totalidad de los estados a nivel mundial que contemplan el divorcio en su legislación. Y a sabiendas de que el señor Ferrer tiene problemas con los argumentos que involucran mayorías, le aclaro el sentido de esta mención: quien tiene la carga de la prueba es quien desea argumentar en contra de la existencia de dicha solución en nuestra legislación.

En todo caso, me sorprende que la discusión gire en torno al divorcio y no en torno a la gratuidad de los servicios ofrecidos por la práctica en la CAJ. Me pregunto si es esto lo que los decanos de Derecho buscan: abogados preocupados de su salario e insensibles a las necesidades concretas de sus clientes.

No hay comentarios.: