15 diciembre, 2007

Algo más sobre las leyes orgánico constitucionales

Anteriormente he señalado que la categoría de Ley Orgánica Constitucional, creada por primera vez en nuestra historia constitucional por la Constitución de 1980, debe ser eliminada por cuanto tiene por objeto rigidizar la evolución de las instituciones políticas; objetivo constitucional que, inspirado en el conservadurismo, no es compartido por todos los chilenos y por lo tanto no merece estar incrustado en nuestra Constitución. Téngase presente que la Constitución designa unos trece asuntos que deben ser regulados por Leyes Orgánicas Constitucionales (LOC), la mayor parte de los cuales tienen que ver con la organización y atribuciones de nuestras instituciones políticas.
Quisiera añadir a esta objeción un elemento adicional, el cual ¨por sabido se calla, y por callado se olvida¨. La Constitución, gestada en el secreto por Jaime Guzmán y Pinochet, no nació sola; por el contrario, vino acompañada por numerosas hermanitas menores, las Leyes Orgánico Constitucionales propiamente tales. Niñas muy traviesas, una de ellas nos causó muchos dolores de cabeza cuando el año pasado se intentó modificar la legislación en materia de educación. En efecto, si bien la Constitución ha sido intensamente reeducada para comportarse de manera democrática, aún mantiene la mala costumbre de proteger a sus hermanas menores, las LOC, de una forma que no lo hace con ninguna otra (esto es, requiriendo acuerdos con la Derecha, subsidiada precisamente por otras leyes de esas inmodificables sin el acuerdo con la Derecha, y además pidiéndole al Tribunal Constitucional que revise intensamente cualquier modificación que se le haga).

Ahora bien, este asunto hace que el tema sea bastante parcial. Un argumento para la existencia de leyes con quórums superiores a lo normal (es decir, simple mayoría de los votos de los parlamentarios) es que ellas tienden a la imparcialidad, pues su elaboración exige la formación de supermayorías constituídas por diversos grupos, los cuales o bien serán capaces de transar en torno a acuerdos satisfactorios para todos los grupos, o bien delegarán en futuras generaciones la implementación de amplios principios (argumento que se aplica particularmente a las Constituciones, en el entendido de que los principios ampliamente formulados se especificarán por leyes de quórum simple). Por lo tanto, si bien en teoría se alcanzarían acuerdos óptimamente justos con el requisito de la unanimidad de los participantes, por motivos prácticos (es decir, de eficiencia), se acepta reducir la unanimidad.

Ahora bien, las LOC chilenas no son leyes nacidas de acuerdos y negociaciones entre distintos grupos. Por el contrario, su gestación se caracterizó por mayores condiciones de secreto y exclusión que la preparación de la propia Constitución de 1980 (si es que eso es posible). Ellas fueron preparadas por comisiones nombradas por Pinochet, integradas por abogados de derecha y militares, cuya composición prácticamente se pierde en la memoria histórica. Yo tan solo puedo señalar que Hermógenes Pérez de Arce estuvo en una de ellas. Estas comisiones redactoras realizaron la función que en un país normal realizan los parlamentarios, democráticamente elegidos y sometidos a un intenso escrutinio por parte de la opinión pública.

El resultado de esto es que la Constitución, hoy por hoy, no solamente rigidiza las instituciones políticas; sino que también, petrifica un determinado ordenamiento de esas instituciones, que no es precisamente imparcial sino todo lo contrario: es el orden diseñado por la Dictadura en sus últimos días, incluso en algunos casos después de haber perdido el Plebiscito de 1988.

Los problemas constititucionales en Chile tienen una gran dificultad: no sólo tienden a restringir la democracia, como en general se cree que deben hacer las Constiticiones (error al que dedico mis estudios de postgrado), sino que también tienen un grave problema histórico: el espúreo maridaje entre Pinochet y Jaime Guzmán para hacer de Chile un país menos democrático y centrado en torno a la propiedad y el orden.

2 comentarios:

SebaE dijo...

Fernando, muy buen post. Mi comentario viene "desde afuera", es decir, con poco (por no decir nulo) conocimiento del contexto politico en que formulas el comentario. Por ese motivo, pido disculpas anticipadas. Mi primera observacion es que no porque todos los ciudadanos de un pais (Chile, en el caso) no compartan una idea/institucion, ello implica per se que no pueda estar en una Constitucion. Como vos bien decis, en ausencia de viabilidad factica de la aplicacion de la regla de unanimidad, se hace necesario tener reglas menos inclusivas. Por ello, es claro que siempre habra en las Constituciones algo que no guste a varios y/o a muchos. Ello sin perjuicio, por cierto, de que en gral se piensa que, debido a la rigidez que suele caracterizar a las constituciones (y que, creo, criticas en tu argumento mas general al que dedicas tus estudios de postgrado), es conveniente plasmar en constituciones solamente aquellos valores, ideas, institutos, etc. que gozan de un importante grado de consenso. Estamos de acuerdo. Pero las leyes organicas (y reitero el pedido de clemencia anticipado por mi ignorancia) pueden eventualmente gozar de tal consenso relativo sin tener que haber convencido a todos los chilenos. Obvio, punto decisivo (en el que tenes toda la razon) es el relativo al origen antidemocratico y sectorial de tales leyes, lo cual (en el caso) creo que las vicia gravemente. Lo segundo es respecto a cual es el punto de tener una constitucion, si no es constreñir de alguna manera el juego politico, el ambito de lo permisible en la politica diaria, para que no sea simplemente un "todo vale". Si eso es un error, como vos decis, todavia hay que demostrarlo. Y por ahora no me han convencido ni Waldron, ni ninguno de sus simpatizantes y afines. Creo que tu proyecto es super loable y comprensible en el contexto constitucional de origen autoritario que describis. Alli es algo plausible. Ahora, como punto mas general, tengo muchas dudas de que el error que describis (aunque, quizas, no como lo describis) sea tal.

Jdc Magallanes dijo...

muy buen articulo amigo mio


siempre es muy refrescante leer tus publicaciones




un abrazo y saludos


desde la patagonia