15 noviembre, 2007

La Constitución Bastarda

En las Escuelas de Derecho chilenas, desde hace tiempo, se entrena a los alumnos para repetir que hemos vivido un proceso de "constitucionalización del derecho". En qué consiste ese proceso no queda claro. Sin embargo, la pregunta más importante de todas ni siquiera se formula: ¿de qué constitución estamos hablando?

La Constitucion de 1980 nació bastarda. Su padre es Pinochet, y su madre Jaime Guzmán, quien a pedido del primero la concibió en su seno y engrendró una criatura repugnante, irrespetuosa e indeseable, lo que le asimilaba a su padre, y llena de prejuicios, temerosa de la gente y de mentalidad estrecha, lo cual nos recuerda nítidamente a su madre.

Para bien o para mal, las fuerzas de la oposición decidieron en 1984 adoptar esa criatura, hacerla suya y, en la medida de lo posible, mejorar su apariencia. Así lo hicieron tras ganar el plebiscito de 1988, acordando la realización de una cirugía plástica en 1989 y posteriormente introduciéndole numerosos cambios, el mayor de los cuales ocurrió en 2005. Hoy todo indica que vivimos bajo un régimen constitucional substancialmente distinto al diseñado entre 1973 y 1980 por la dictadura.

Así hemos llegado al 2007 con la Constitución más reformada de nuestra historia. Algunos critican este hecho afirmando que no podemos tener una Constitucion parchada. ¡No se equivoquen, mis amigos! Este es un pobre argumento para llamar a su reemplazo por una nueva. Pues tener una constitucion "parchada" es una buena señal; señal de que ella ha podido acomodarse al paso del tiempo. ¿Acaso pretendemos solucionar de una vez por todas los problemas que aquejaran a nuestros hijos en el futuro? Es imposible. Es bueno que las Constituciones se ajusten a lo largo del tiempo; es, diría yo, casi inevitable, pues de otra forma su rigidez las haría insoportables y nos conducirían a su rechazo. Por lo tanto, hemos de vivir con el "problema", que no es tal, de las constituciones parchadas (a menos, claro, que queramos convocar cada 10 años una Asamblea constituyente que redacte periódicamente una nueva Constitución).

Lo que hay que rechazar es una constitucion "recargada", que a diferencia de una constitución recauchada, rigidiza nuestro sistema politico "solucionando de una vez y para siempre" los problemas. A nuestra Constitución no le falta nada; más bien le sobra, y hay mucho por recortar.

1 comentario:

William Garcia Machmar dijo...

¡Qué refrescante comentario! ¿Puedo citarte? Sobre todo en "Su padre es Pinochet, y su madre Jaime Guzmán, quien a pedido del primero la concibió en su seno y engrendró una criatura repugnante, irrespetuosa e indeseable, lo que le asimilaba a su padre, y llena de prejuicios, temerosa de la gente y de mentalidad estrecha, lo cual nos recuerda nítidamente a su madre."

Muy bien dicho.