25 mayo, 2007

Desalojo del gremialismo UC

Si Andrés Allamand ha llamado al desalojo de la Concertación de La Moneda, yo llamo al desalojo del gremialismo de la UC. Ciertamente es un llamado análogo, en parte igual y en parte distinto: si en el primer caso se trata de un llamado electoral (espero) y relativo al control del Poder Ejecutivo, en este caso se trata de un llamado primordialmente intelectual y relativo a la hegemonía académica que este movimiento tiene en la Universidad Católica.

Desde la intervención de la Universidad Católica por parte de la dictadura militar a través de un Rector Delegado, el gremialismo ha mantenido un control hegemónico de nuestra casa de estudios que se ha evidenciado, entre otras cosas, en la facilidad con que los gremialistas de ayer y hoy adquieren puestos estratégicos en la conducción de la Universidad. Pero lo que es realmente preocupante es la hegemonía con que controlan la docencia y los contenidos curriculares en algunas unidades académicas, como ocurre en la Escuela de Derecho.

Para entender esto, es útil observar lo que ocurre en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Ella define su proyecto en una palabra: una Universidad nacional. Y reflejo de ello es su claustro de profesores, así como su cuerpo estudiantil: heterogéneos, diversos, reflejo del Chile contemporáneo, donde conviven diversas orientaciones políticas, religiosas, filosóficas, historiográficas, jurídicas. ¿Qué pasa, en cambio, con nuestra universidad? Nuestra definición es, como queda dicho, la catolicidad, realidad incluso más amplia que lo nacional; y sin embargo la amplitud que exige esta palabra no se refleja en la Escuela de Derecho de la Universidad Católica . La verdad sea dicha, la Escuela de Derecho de la Universidad Católica es una institución de clase; donde la hegemonía está en las manos del abogado corporativo, católico conservador y de derecha y donde el modelo de alumno esperado es el mismo. No hay sino pequeños intersticios donde se cuelan otras pequeñas variantes, nunca demasiado distintas al modelo original.

¿Significa esto un llamado a laicizar la UC? ¿O a contratar a profesores abortistas? En ningún caso. Ese es el tipo de alarmas que el gremialismo conservador y empresarial -corporativo es la palabra adecuada en el mundo del Derecho- enciende cuando se discute este tema. Estamos hablando de que en la Escuela de Derecho de la UC hay pequeño espacio para quienes tienen una visión distinta de la Iglesia, de la profesión, del Derecho. ¿Se acogen las visiones jesuitas o salesianas de la Iglesia y la universidad, por nombrar sólo dos carismas católicos directamente relacionados con la educación? ¿Se forman en la UC abogados para litigios de interés público, o la asesoría legislativa, o la docencia y la investigación, o la regulación de mercados? ¿Se discuten teorías críticas del Derecho, se proporciona un sustrato analítico a los estudiantes, se es parte de la discusión actual sobre el Derecho y sus fines? Personalmente, creo que a todas estas preguntas la respuesta es negativa. Sólo un pequeño ejemplo: en el plano del derecho constitucional, el cuerpo de profesores es transversalmente iusfundamentalista y partidario de la constitucionalización del Derecho si reservas, en detrimento de concepciones más democráticas o institucionales del sistema constitucional. El derecho constitucional no es únicamente producto de los tribunales; es más, puede incluso cuestionarse seriamente la relevancia de estos órganos en este plano. El punto aquí, es que esto no es discusión en nuestro claustro de profesores.

La estrechez doctrinaria de nuestro profesorado y nuestras mallas curriculares nos empobrece, y es un desperdicio de las posibilidades que nuestro cuerpo estudiantil de excelencia nos ofrece. Si no hacemos algo al respecto, en algunas décadas ese cuerpo estudiantil habrá perdido la diversidad y excelencia que -cada vez menos, me parece- le han caracterizado desde hace mucho. Urge, por tanto, acabar con la hegemonía del abogado corporativo y católico conservador de derechas; urge desalojar al gremialismo de la hegemonía UC.

3 comentarios:

Cristián Franetovic G. dijo...

Fernando:

Estoy muy en línea de lo que señalas. Cuando uno ingresa a esta facultad, al cabo de un mes ya se puede dar cuenta lo facha que puede ser. Yo creo que cualquier estudiante de cualquier universidad de chile (salvo que fuese de la universidad de los andes) o incluso de muchas otras facultades de nuestra propia universidad, saldrían arrancando si les diéramos un intercambio de –digamos- dos semanas en la facultad. Tal como lo dices, el inicio concreto y efectivo de esta hegemonía casi absoluta se puede situar con el golpe militar de 1973 y el ingreso impuesto por la fuerza del fusil del “compañero” Swett a la rectoría (violando claramente la libertad de enseñanza y la autonomía de los cuerpos intermedios, de las cuales muchos hoy hacen gárgaras). Durante este periodo el gremialismo afianzó sus redes por muchas partes de la universidad, salieron profesores, se expulsaron alumnos, se cerró el cieplan, etc…
Lamentablemente, y espero no ser muy pesimista con esto, el gremialismo se ha transformado en una elite endogamica: se regenera a si mismo en esta facultad… y cuesta mucho ponerle coto… profesores gremiales, conservadores, neoliberales o corporativos... forman alumnos (sobretodo aquellos que no vienen con ningún tipo de ideas desde la casa, los cuales no son pocos) gremiales, conservadores, neoliberales o corporativos. A algunos literalmente, y aquí voy a pedirle prestada la palabra a don Hermogenes, les lavan las neuronas acá. Pero, a pesar de todo, de este mismo lugar siempre ha habido algunos focos de resistencia académica en cierto sentido (Constitucional, Penal, Laboral). Por estas razones, veo difícil ese “desalojo”. Siento que para que esto cambiara tendría que ocurrir algo similar al hecho que los vio enquistarse: una medida de fuerza, externa, que viniese de un nivel superior…

Saludos, y exito en Yale.

amapola dijo...

Hola, estudio derecho en la católica también, y tengo alguna dudas sobre el alcance del termino “abogado corporativo”.
Con "abogado corporativo" dices que te refieres a empresarial. Que la palabra corporativo es más adecuada en derecho para referirse a abogados que defienden intereses empresariales, por lo que entiendo.
¿Cual es la definición que da el derecho a "corporativo"? Supongo que es en relación a una corporación.

Pero lo que me interesa saber si lo dices en algún otro sentido en referencia al corporativismo, en alguno de sus significados como ideología, como organización social, etc.
¿No es que el "abogado corporativo" tenga tendencias hacia el corporativismo, coporatismo o neocoporativismo, en alguna de sus tantas variantes? Porque si es así, me gustaría saber a cual te refieres.

Saludos

fernando dijo...

Hola. Gracias por tu comentario. Respecto a lo que me comentas, para ir al grano, no creo que haya nada mas que una coincidencia u homonimia entre el corporativismo como tendencia politica y el area de ejercicio profesional denominado como corporativo. En efecto, todo indica que el uso de esa palabra ("corporativo") es una castellanizacion del termino ingles "corporate law", cuya traduccion no literal es "derecho comercial". Sin embargo, aun cuando no haya una relacion de causa a efecto entre corporativismo y derecho corporativo, tu pregunta ilumina una casualidad interesante: quienes en los anios 30' habrian sido corporativistas, aparentemente hoy serian corporativos, si se nos permite el juego de conceptos.
Muchos saludos.