10 abril, 2007

¿Justicia para todos?

El formato mediático del momento, los "tribunales televisivos", están en entredicho. En este momento, la Corte de Apelaciones de Santiago conoce de un recurso de protección interpuesto en contra de uno de ellos por un participante que afirma no haber suscrito el correspondiente pacto arbitral ni haber concurrido voluntariamente a dicho programa.

Los canales de televisión se defienden enarbolando las reglas de participación que rigen este género televisivo. Curiosamente, el escrutinio público usualmente encendido por los medios de comunicación y enfocado sobre las instituciones públicas, recurre en este caso a éstas para controlar a aquellos.

Sería un error enfocar este problema como un asunto de orden privado, como un problema de quienes deciden voluntariamente participar de estas actividades. Claro, todos somos adultos, todos sabemos en qué asuntos nos metemos y nadie es dueño de la vida de los demás. Sin embargo, lo que hay de cierto en esas afirmaciones no debe oscurecer una profunda verdad: que interesa a la comunidad toda la calidad de la justicia impartida a sus integrantes. La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, afirma
John Rawls.

El esfuerzo realizado durante la última década por nuestro país en cuanto a mejorar la calidad de la justicia
penal, laboral, de familia, civil y próximamente en materia administrativa, no puede verse empañado por la frivolidad de quienes quieran cautivar audiencias a través de parodias. Concédase, al menos, que la justicia televisiva es un tema de interés para todos.

2 comentarios:

chileopina dijo...

Claramente es un tipo de justicia que no queremos ver, o por lo menos no es la que quiero llevar acabo cuando me titule.

Una justicia de TV comercial la cual tiene como único objetivo la acumulación de audiencia usando el morbo como enganche lo encuentro lamentable.

Anónimo dijo...
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