23 julio, 2006

Derecho y Política

Problematizaremos brevemente la relación entre Derecho y Política.
Los derechos son objeto del Derecho. Las pretensiones o expectativas son objeto de la Política. Los derechos están fundamentados normativamente. Las pretensiones o expectativas están fundamentados de manera agregativa, a la luz de ciertos valores socialmente deseables: el bienestar, la igualdad, la libertad, la integración, incluso la justicia. Los derechos son exigibles. Las pretensiones o expectativas no son exigibles; requieren el despliegue de un ejercicio de persuasión por parte de los sujetos, en orden a persuadir a los demás integrantes de la sociedad y sus autoridades la conveniencia de satisfacer una cierta pretensión, la suya.
Sin embargo, esta sencilla y esquemática sistematización adolece de algunos problemas, en apariencia. Parece indudable que el terreno de enforcement, de implementación o ejecución coactiva de los derechos está en los tribunales. Asimismo, suena convincente concordar en que el ámbito de las expectativas y pretensiones está en la resolución y ejecución de políticas públicas, cuyo principal protagonista es el Ejecutivo -ya sea nacional, regional o comunal-. Ahora bien, el legislador, ¿es creador de Derecho o es ejecutor de programas políticos? ¿Su labor es jurídica o política?
Quizás el problema no sea tan agudo, pues la función legislativa puede ser el punto de contacto entre la Política y el Derecho. Pero de todas maneras, esto plantea otros problemas. ¿Todo lo Político puede convertirse en Derecho? En Inglaterra se decía que el Parlamento era todopoderoso, pudiendo hacer todo salvo convertir a un hombre en mujer. ¿Quizás sería más relevante plantear la pregunta de si es conveniente que todo lo Político se convierta en Derecho? Así volvemos al punto de partida, y valoramos la importancia de distinguir entre derechos y expectativas. Seguiremos reflexionando en torno a estas ideas.

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