17 mayo, 2006

Criterios de Legitimación de una Constitución

En el N° 288 de La Semana Jurídica, periódico publicado por Editorial Lexis Nexis, apareció un trabajo mío titulado "Criterios de Legitimación de una Constitución".
En este trabajo, se explora la posibilidad de construir un estándar de legitimidad de las Constituciones a la luz de la experiencia histórica del constitucionalismo, tradición propia del mundo occidental forjada a partir de ideas y acontecimientos políticos.
El texto puede ser leído aquí, y el periódico puede ser encontrado en librerías de derecho o en la biblioteca de la UC.

10 comentarios:

compañera vuestra dijo...

hola ayudante. leí tu artículo y vi el debate en que te enfrentaste a urbina. ambos dieron criterios de legitimidad, tú diste tres, él uno. yo tenía otro.no es legítimo lo que es conforme a la ley? digo.. algo en lo que todos se ponen de acuerdo y listo! según mí la constitución e re ilegitima porque se aprobó con un plebiscito ultracomprado y turbio.
no sirve eso?
corrígeme por favor en caso de andar ultra perdida.
eso

saludos cordiales.

Fernando Muñoz dijo...

Hola compañera vuestra. ¿Como llegaste a este blog? Mi opinion sobre lo que planteas: personalmente creo que reducir la legitimidad a la legalidad no da cuenta de un fenómeno complejo como lo es la legitimidad, que tiene variantes políticas, sociológicas e incluso psicológicas.

Al final la legitimidad se traduce en la obediencia hacia un "obedecido" aceptada por el "obedeciente", el cual puede tener distintos motivos para obedecer; esos motivos varían a lo largo de la historia y las culturas.

La forma en que desde la Revolución Francesa las sociedades occidentales han preferido es la legitimidad democrática; el fundamento de la legitimidad es la propuesta que obtiene más votos. Esta legitimidad se expresa excepcionalmente a través de los plebiscitos (un acto de democracia directa) y más cotidianamente a través de la legalidad (un acto de democracia representativa, es decir indirecta).

Finalmente, en la medida en que uno sea demócrata, considerará que la fuente única y suficiente de legitimidad nace de los actos plebiscitarios. La consecuencia de esto es que si el plebiscito está bien hecho, su resultado es legítimo y si es ultra turbio -como el que hubo en Chile-, será ilegítimo. Sin embargo, yo no sólo soy demócrata sino también soy cristiano en un sentido de filosofía política, y no me basta con que algo sea democrático; soy más exigente. Por eso, si bien entre mis criterios de legitimidad de una constitución está que se incorpore a la ciudadanía en la toma de decisiones, también creo que es necesario que esas decisiones respeten los derechos de la persona, y que el poder sea ejercido de manera limitada y no concentrada en pocas manos.

Si tienes más dudas, puedes plantearlas acá o en mi correo (fjmunoz@uc.cl).

filo dijo...

Interesante artículo...
No obstante ello, yo soy de la idea de que, como las instituciones permanece en el tiempo, y por las obras se recuerdan a los gobiernos y gobernantes, yo soy de la idea de que llamar a la Constitución "Constitucón Política 2005" no solo es correcto desde el punto de vista orgánico, sino que además lo es desde la evolución del sistema de garantías sociales y derechos fundamentales comunitarios (particularmente las 2ª y 3ª generación) y una forma de otorgar el merecimiento y el lugar que le correponde a los gobiernos de la Concertación.

yo otra vez dijo...

compañera T.(novata derecho uc)
ám como llegué aquí?
navegando por las páginas de política universitaria...
gracias por la aclaración entre Legitimidad Y Legalidad, confundí ambos términos.
en fin. oye busca en internet "sobre la democracia" de agustín squella. muy interesante

ps. zapata nos hizo escribir un ensayo sobre la democracia tb. si quieres te lo mando pa qé veas lo qe pienso yo.
saludos

Hobbit dijo...

hola.

Fernando Muñoz dijo...

Interesante lo de Squella! Mandame tu ensayo, ahi te cuento mi opinion.

Hobbit dijo...

que tal, eh?

Hobbit dijo...

sobreviviendo.
¿como va la vida?
(que pregunta mas general)

Gustavo Arballo dijo...

Fernando: Leí tu artículo y me parece sugerente.

Pero veo algunos problemas: Nosotros en Argentina nos referíamos (antes de la reforma de 1994) a la Constitución de 1853/60. Lo mismo en los EE.UU. refieren a la constitución de 1787.

Ambos textos fueron adoptados convencionalmente sin una base popular genuinamente representativa, y en el caso norteamericano con una aberrante violación a derechos humanos como lo era el reconocimiento de la esclavitud.

Aún así, creo que sería un exceso decir, por ejemplo, que entre 1800 y 1850 los EE.UU. no tuvieron Constitución.

Por otro lado, me siento tentado a mantener que el concepto "constitucionalista" de la Constitución puede tener algún tinte de ius cogens en el sentido de que presupone características "escalables" en función de los valores predominantes en cada época. Si esto es así, alguien podría decir, tal como tu argumentas, que Chile entre 1980 y 1988 no tuvo una Constitución.

Saludos

Fernando Muñoz dijo...

Gustavo: quizás la clave está en la idea de "características 'escalables' en función de los valores predominantes en cada época". Si bien soy más bien iusnaturalista, tengo claro tal como lo decía Maritain que la conciencia moral de la Humanidad descubre paso a paso los principios del recto obrar. Por esto, siento que el problema de la esclavitud en la Constitución de EE.UU. no es tan difícil, considerando que desde ese mismo momento hubo gente que luchó para persuadir al resto de la injusticia que se mantenía.

Respecto a si la conclusión de mi argumentación es que entre 1980 y 1988 no hubo Constitución en Chile, no lo siento como "el" tema por el que peleo. Mi afán es desnudar de sus vestiduras retóricas la justificación que el texto constitucional hacía durante esos años del ejercicio arbitrario del poder. Por eso mismo, por ahí digo que en el mejor de los casos alguien puede sostener que durante esa época hubo una constitución meramente semántica.

Ojalá podamos seguir intercambiando opiniones constitucionales por sobre la cordillera, a través de la internet.