10 agosto, 2005

¿Porqué la derecha se hace pedazos?

Chile, se ha dicho, es un país de tradición bipartidista en el sector de la derecha. La prueba más irrefutable es la coexistencia más que centenaria de dos partidos de ese sector, el conservador y el liberal, hasta que la Democracia Cristiana arrasó con ella el año 64' y se vieron obligados a reunirse en un nuevo partido, el Nacional.
Sin embargo, ante una nueva arremetida por estos días de la autofagocitación de la derecha, parafraseando a Allamand en su "Travesía del Desierto", bien vale la pena preguntarse por la realidad de esta afirmación, de esta imputación de la tradicionalidad del bipartidismo de derecha como motivo del persistente conflicto en este lado del arco político.
Esta afirmación es, a todas luces, falsa. La derecha tradicional jamás vivió procesos de autodestrucción como los que hemos visto desde que Guzmán y Longueira lideraran la escisión de Renovación Nacional a fines de los 80'. Los únicos traumas serios en los partidos conservador y liberal, fueron los relacionados con la salida de los jóvenes falangistas del Partido Conservador y la ruptura posterior del mismo en un Partido Conservador Social Cristiano y un Partido Conservador Tradicionalista, posteriormente conocido como Partido Conservador Unido.
¿Qué conclusión cabe deducir? Que la autodestrucción jamás fue una constante en la derecha históricamente, hasta el grito de guerra de Jaime Guzmán y sus seguidores. No fue sino hasta la aparición del gremialismo, movimiento surgido como un piquete de guerra contra la reforma universitaria y posteriormente alimentada y formada al alero de la dictadura más autoritaria y políticamente sucia de nuestra historia, que la derecha tuvo que acostumbrarse a vivir en un permanente estado de guerra. Sin la aparición de la UDI y su estrategia de destrucción y postergación de sus aliados, la evolución de nuestra democracia habría sido mucho más tranquila y habría avanzado con mayor rapidez.
Baste pensar que no fue sino hasta que surgió un liderazgo conciliador y comprometido con las reformas constitucionales en la UDI, el de Hernán Larraín, que se aprobaron las reformas constitucionales. Todo el resto del país estaba listo desde hace varios años, quizás desde el 97' o antes. Todos, salvo la UDI.
Las miradas hacia el centro dirigidas por los liberales de RN sólo se comprenden teniendo presente su cansancio de estar en alianza con una derecha dura, desleal e intransigente en su táctica y estrategia. La DC, por su parte, no hace mayor eco de estas miradas pues pese a la situación internacional, en nuestro país la sensibilidad demócrata cristiana siempre ha coincidido con la centroizquierda en su proyecto social. Esperemos, pues, por el bien de RN que algún día la UDI deje de inspirarse en su ángel malo y haga caso de un auténtico nuevo estilo: la política limpia.

1 comentario:

Fernando Varas dijo...

Estimado amigo. No había tenido la oportunidad de felicitarte por el sitio. Tu sabes que cuentas conmigo para lo que necesites.

Las noches frente al computador, posteando en distintos foros, es algo estresante, sobre todo cuando se vienen las avalanchas de respuestas anonimas. En fin, prefiero postear aqui, un sitio más calido y fraterno.

Ya es tarde, cuidese compadre. Saludos

FERNANDO VARAS VIDAL